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Un tragaluz roto, cortinas rasgadas, botes de basura aplastados y un televisor dañado figuran entre los destrozos descubiertos el domingo 2 de noviembre en la secundaria clausurada Slater de Santa Rosa, informó la policía.
Alrededor de las 10:40 a.m., un empleado del departamento de deportes de las Escuelas Públicas de Santa Rosa encontró daños con valor cercano a los $5,000 en la secundaria ubicada en la Avenida Sonoma, y llamó a la policía, dijo la sargento Patricia Seffens. Las áreas vandalizadas incluían el gimnasio, los vestuarios de niños y niñas, la sala de pesas, la sala de lucha y el escenario.
La Escuela Secundaria Slater cerró sus puertas en junio, tras finalizar el ciclo escolar 2024-25. Este plantel fue uno de los cuatro centros educativos —dos de secundaria y dos de primaria— clausurados por la Junta Directiva de las Escuelas Públicas de Santa Rosa para paliar un déficit presupuestario proyectado de $20 millones. Otros dos planteles, la Escuela Secundaria Hilliard Comstock y la Escuela Primaria Steele Lane, cerrarán también en junio.
Si bien los estudiantes de secundaria y preparatoria ahora comparten plantel, sus programas deportivos permanecen separados, afirmó el portavoz del distrito, Patrick Gannon. Ya no se imparten clases en las escuelas secundarias Slater o Santa Rosa, pero el distrito continúa utilizando esas instalaciones para prácticas y partidos deportivos de secundaria.
“Estamos intentando utilizar las instalaciones que tenemos disponibles hasta que podamos asegurarnos de que todo funcione correctamente”, dijo Gannon. “Estamos tratando de minimizar el impacto en los estudiantes y sus familias”.
El vandalismo no ha afectado a los programas deportivos y el tragaluz roto ha sido tapiado, añadió.
La policía sigue investigando y revisando las grabaciones de seguridad para determinar cuándo se produjeron los daños y cómo entró el vándalo. Gannon indicó que parece que la persona pudo haber entrado por el tragaluz.
El seguro del distrito suele cubrir este tipo de daños, explicó Gannon, pero a las autoridades les preocupa más el robo en sí.